“Se supone y sería una ruta más corta,
de
haber sabido que no era conocida, jamás la habría tomado.”
El viaje sería corto y saldríamos sin
contratiempos, en el mapa me habían trazado una ruta nueva, pero nunca me
advirtieron de lo que podría pasar en ella. Con confianza decidí aventurarme
por ella; preparé todo lo necesario para salir y di marcha al barco.
Me sentía feliz, sentir la brisa del
mar en mi piel hacia que mis pensamientos se calmaran, al igual que una melodía
siendo tocada por un buen músico, simplemente era una sensación inigualable.
Todo era tranquilo, de hecho consideré ese viaje como un buen calmante. Ya
llegada la tarde todo seguía igual, excepto por unas densas nubes que se veían
a lo lejos, según la dirección del viento y nuestro curso, no pasaríamos por
ellas. Debí haber tomado precauciones.
Ya entrada la noche comenzó un bravío viento y una gran
tormenta se aproximaba, si, eran esas horribles nubes, que se supone, no
pasaríamos por ellas… sabía que un horrible final sería el único que nos podría
esperar en las garras del embravecido mar. Las olas comenzaban a acrecentar,
toda esa calma que era hace apenas unas horas, se había convertido en una gran
pesadilla. El barco no resistiría más, si no pensaba algo, pronto nos
hundiríamos… fue en ese instante cuando logré divisar algo a la lejanía, creía
al principio que era solo mi imaginación jugándome una broma debido a la
situación, pero a medida que el barco avanzaba; era claro, una isla estaba a
poca distancia de nuestra posición. ¿Sería esa nuestra salvación? Me pregunté
con suspicacia. Maniobre con increíble destreza para poder llegar a salvo, la
lucha fue dura, pero pude acercarme a salvo con toda la tripulación a la isla,
a ese lugar que sería nuestro breve descanso. Solo hubo algo que captó mi
atención, a medida que nos aproximábamos a la isla, una densa niebla fue
cubriendo nuestro entorno, lo cual no era lógico ya que hace un momento no
estaba allí, no obstante la tormenta fue decreciendo gradualmente, pero en fin,
no le tomé mayor importancia, solo me importaba tocar tierra. A medida que
avanzábamos la niebla se hacía cada vez más densa, he aquí me encontré con otro
problema, sabía en qué dirección estaba la isla, mas no sabía por dónde
navegaba; me dieron aviso de que había rocas. Traté hasta lo imposible por
seguir con cautela, pero eran demasiadas rocas, sabía muy en mi inconsciente
que no lo lograríamos. Así fue como en un pequeño descuido, casi imperceptible,
el barco colisionó con una gran roca; estaba perdido nuestro navío.
La única opción que teníamos era
abandonar el lugar y nadar, faltaba muy poco para alcanzar el borde de la isla.
No se perdió ninguna vida, pero ¿en qué regresaríamos? Esa era nuestra cuestión
ahora. Habíamos salvado muy pocas cosas de nuestro navío, desde ese momento
todo sería cuestión de supervivencia. Una idea muy disparatada surgió de uno de
los tripulantes, podríamos construir una pequeña balsa lo suficientemente
grande como para cinco personas, lo disparatado de la idea era que estábamos
realmente lejos de cualquier destino que fuera habitable, y sin provisiones
sería imposible llegar vivos; aún así ¿qué otra opción teníamos? Optamos por
construirla. Una vez ya terminada decidimos que iríamos los más hábiles para
navegar… emprendido el viaje remamos lejos de esa isla, nos distanciábamos poco
a poco de ella. Allí
estaba otra vez, esa densa niebla, esa cegadora naturaleza; remamos hasta el
cansancio, pero por más que lo hicimos al parecer no avanzábamos, nunca vi que
pasáramos nuestro navío…
Me emocioné cuando a lo lejos pude
ver que había algo, algo como una pequeña porción de tierra, pero era
imposible, lo más cercano estaba a muchísimos días. A medida que nos acercamos
no lo podía creer, era la misma isla de la cuál habíamos partido. Mi asombro
era increíble, estaba perplejo, al llegar buscamos a las personas que habíamos
dejado, para nuestro asombro no encontramos a nadie, creímos que habían
escapado hasta que alguien tropezó, al ver que fue se dio cuenta que eran
huesos. Así es, eran las personas que habíamos dejado. Sus huesos sin carne
yacían sobre la arena semienterrados. Nuestra consternación era infinita sin
duda estábamos perplejos. Caían lágrimas y el llanto de desesperación era
increíble, teníamos miedo y los gritos de maldiciones se escuchaban mezclados con angustia. No sabíamos cómo salir de allí, era imposible, no importaba
cuanto lo intentáramos siempre terminábamos en el mismo lugar.
No había escapatoria, moriríamos por
inanición o terminaríamos matando entre nosotros, sea cual fuera nuestro fin,
no dejaba de contemplar el mapa, ese mapa, esa ruta que había causado nuestra
perdición, ese triángulo trazado dentro de nuestra ruta, ahora entendía porque tenía
un mal presentimiento respecto a esa nueva ruta. Me lamento hasta la muerte el
no haber hecho algo más, el no haber tomado otro curso.
No hay escapatoria, no hay salvación,
solo un mapa y una isla que fue nuestra perdición.
Me gusto mucho :D
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