“Vamos, será divertido… decía yo con entusiasmo”
Siempre aprovechábamos las vacaciones mis amigos y yo para salir a
acampar a las montañas cercanas de nuestra ciudad, no había mejor calmante que
respirar el aire entremezclado con olor a pino y recibir los primero rayos de
sol, sin duda era algo que disfrutaba cada vez que salíamos a esos lugares. Esa
mañana habíamos decidido salir temprano para poder pescar un poco cuando
llegáramos,… iríamos a una nueva montaña nadie había acampado allí antes, era
un hermoso lugar y realmente no sabía el ¿Por qué?, pero me agradaba la idea
que seríamos de los primeros.
Al llegar al lugar nos decidimos ir al lago para poder sacar unos
cuantos peces, nos dirigimos apresuradamente. A lo lejos pudimos notar una pequeña
cueva cerca del lago. A mí me encantaba la exploración, sería casi un error el
no visitar ese lugar. Pasamos un momento agradable pescando, pero la idea de ir
a revisar aquella cueva rondaba mis pensamientos, no podía dejar de pensar en
lo que podría encontrar allí. Toda la mañana y parte de la tarde me propuse a
convencer al resto de mis amigos, mientras disfrutábamos de la pesca, para poder
ir a echar un vistazo, a muchos no parecía agradarles la idea, pero terminaron
cediendo. Decidimos que era momento de comer, por lo tanto fuimos a nuestro
lugar de campamento. Tuvimos un buen momento toda esa tarde, platicando y
comiendo de lo que sacamos. Así fue hasta que decayó la noche… las historias de
terror alrededor de la fogata no se hicieron esperar.
Toda esa noche no pude dormir, tenia pesadillas de algo que me
observaba en la obscuridad de aquella cueva, trataba de ver pero era en vano,
mataba a mis amigos, los devoraba y por más que trataba de salvarlos me era
imposible. La inquietud sobrevolaba mis emociones, sentía un mal presentimiento
respecto a ese lugar, algo dentro de mi me decía que era muy mala idea; sin
embargo mi espíritu aventurero ahogó todo ese sentir, fueron más fuertes mis
ansias por ir a lo desconocido.
En la mañana empacamos lo necesario para emergencias y cualquier
otra cosa que se nos fuera a atravesar, teníamos planeado ir al medio día y
regresar para en la tarde, después de todo, solo sería “echar un vistazo”. Estaba tan emocionada, toda una noche de espera y por fin vería ese
lugar… al llegar pude notar algo un tanto extraño, había marcas en los árboles,
marcas como si algún animal con afiladas uñas las hubiera hecho y lo más raro
aún, era una extraña marca en la entrada de la cueva, parecía un grafiti, solo
que este no estaba hecho con pintura y tenia trazos bien definidos. No le tome
mucha importancia, quizás alguien se quiso pasar de gracioso, ya que era típico
en muchachos de nuestra edad.
Al entrar en la cueva, se podía sentir un frio húmedo y el olor no
era tan agradable, estaba tan obscuro que era imposible poder ver sin ayuda de
una linterna, para nuestra suerte cada quien llevaba una. A medida que
avanzábamos el frió aumentaba y cada vez se sentía más húmedo el ambiente;
todos íbamos juntos sin separarnos. Seguimos así, hasta que escuchamos un
fuerte ruido, no sabíamos de donde provenía, el susto fue inmediato y nos
separamos, cada quien corrió hacia donde pensábamos que estaba la salida. Nos
encontramos en un gran dilema, el camino por donde veníamos ya no era el mismo,
estaba divido en tres secciones, nuestra de perplejidad era enorme. ¿Cómo había
pasado, hace un instante que estaba allí el camino original? Tratamos de
mantener la calma, nos reunimos y decidimos pensar… usaríamos solo una
linterna, para ahorrar las baterías, y guardaríamos el agua y la comida hasta
que en serio fuera necesaria. Estábamos perdidos. Decidimos tomar el primer camino, avanzábamos con cautela, poco a poco
el camino se iba haciendo difícil, pude ver como el suelo estaba repleto de
unas varas blancas, me agache para poder verlas más de cerca… mis ojos no lo
podían creer, eran huesos, y eran demasiados, todo el camino estaba repleto de
ellos. No les dije a los demás para no alarmarlos pero sin duda algo estaba
pasando allí; venían a mi mente los recuerdos del sueño que tuve la noche
anterior y las marcas que había visto en la entrada de esa cueva, sin duda el
miedo invadía mi cuerpo.
Un grito de muerte se escuchó, era uno de mis amigos, me volví para
buscarlo entre todos, pero fue inútil, había desaparecido. Todos comenzamos a
pedir ayuda esperando si alguien, vagamente, escuchaba nuestro auxilio. Pudimos
escuchar a lo lejos, gritos, gritos lúgubres de nuestro amigo. Todos teníamos
pavor, las lagrimas caían de nuestros ojos y la desesperación era palpable…
decidimos correr, no sabíamos que cosa estaba detrás de nosotros, pero sabíamos
que nos estaba cazando. A medida que avanzamos por el túnel, llegamos a lo que parecía ser una pequeña
laguna, y del otro lado estaba la continuación del camino. Decidimos cruzar,
fue en ese momento cuando algo atacó a otro de mis amigos, pasó tan rápido que
solo los gritos se escuchaban, sabía que estaba siendo llevado a lo alto,
porque los gritos provenían de esa dirección. Pude escuchar como sus huesos
eran triturados y como era desgarrada su carne; al final solo se escuchó cómo
caía una gran masa de carne al agua… Era el cuerpo de mi amigo.
Al salir corrí hacia uno de los automóviles que habíamos dejado a
las afueras, al momento de estar abriendo la puerta algo golpeo mi cabeza, al
ver que era, lúgubres escalofríos recorrieron mi cuerpo… era la cabeza de mi
amiga.
No pude abrir la puerta del auto, estaba paralizada por el miedo,
sentí como algo se posó detrás de mí, su aliento lo sentí en mi cuello, me azotó
contra el suelo y comenzó a desgarrar mis entrañas. Lo último que logré
escuchar, fue mi cráneo destrozándose… solo tuve un último pensamiento:
…Maldito espíritu
aventurero…
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